¿Qué es la Disciplina Positiva?

Niñas saltando

Estudios recientes demuestran que los niños tienen desde el nacimiento un interés por sentirse conectados con los demás y que los niños que tienen ese sentido de vínculo con su comunidad, familia y escuela se portan mejor.

La Disciplina Positiva trabaja intentando crear ese vínculo, ya que hemos comprobado en múltiples ocasiones que la Disciplina tradicional se queda corta. Normalmente consigue modificaciones de conducta a corto plazo, pero no logra modificar la conducta del niño a largo plazo, ni le ayuda a desarrollarse como persona. Es más, a veces, incluso consigue que los niños entren en espirales de luchas de poder que interfieren en el correcto desarrollo de las relaciones familiares.

No solo es posible educar de forma amable y firme, sino que es especialmente eficaz y beneficioso para la convivencia familiar porque en lugar de gritar, regañar o premiar, se anima al niño para que desarrolle motivación intrínseca (propia). Por supuesto, esto se ha de hacer con un importante esfuerzo por parte del adulto para desarrollar cierto grado de autocontrol, necesario para la implementación de las bases de la Disciplina Positiva.

Niños mirando agua

La Disciplina Positiva es un programa desarrollado a nivel mundial, que ha cumplido ya 30 años, y que se basa en la filosofía de Adler (psiquiatra Vienés), buscando generar en los niños capacidades que necesitan para ser felices, adaptándonos a su contexto. Creó la psicología del individuo, y decía que el objetivo de todo comportamiento era sentirse tenido en cuenta, sentir que pertenecemos a algo (soy importante), porque somos seres sociales. Un alumno suyo, Dreikurs, manifestó que los niños captan muy bien pero interpretan mal y que cuando tienen un mal comportamiento es porque están buscando ser tenidos en cuenta pero de forma equivocada.

Posteriormente, en los años 80 Jane Nelsen y Lynn Lott (Fundadoras de la Asociación Americana de Disciplina Positiva) empiezan a protocolizar todo esto y establecen unos principios y herramientas. Entre los 80 y 90 en Estados Unidos hay una difusión tremenda, que enseguida pasa a latinoamerica por cercanía y que más tarde llega a Europa. En España es algo bastante reciente (2013).

Las cuatro claves en las que se basa la Disciplina positiva son:

  • El respeto mutuo: Tanto los adultos como los niños son personas y por tanto no debemos de menospreciar al otro, ni en sus opiniones ni en sus actitudes. Hay que respetar al niño a la vez que se le enseña a respetar al adulto, teniendo en cuenta las necesidades de las situaciones en las que nos encontremos.

  • Saber qué hay detrás de una conducta: Sólo si conocemos el origen de un mal comportamiento podremos atajarlo. Los orientadores de Disciplina Positiva ofrecen en sus talleres a los padres y educadores pautas para llegar a conocer el porqué de los actos y, en consecuencia, poder buscar soluciones en lugar de imponer castigos.

  • Motivar a los niños hacia el esfuerzo: No se busca la alabanza, si no que se presta atención al esfuerzo y la mejoría y no simplemente al éxito. Esto fortalece la autoestima y estimula a los niños.

  • Fomentar la comunicación efectiva: Conocer cómo piensa un niño ayuda a los padres a conectar con ellos y a saber cómo hacerles llegar mensajes de la forma más eficaz.

Con estas bases, los psicólogos y facilitadores que difunden la Disciplina Positiva ofrecen de forma periódica talleres para padres y educadores en los que afrontan casos prácticos aplicando sus herramientas. La clave es conseguir que los padres logren cambiar su forma de educar para que los niños progresen en su comportamiento. Se les ayuda a interiorizar estas ideas, a través de actividades vivenciales muy dinámicas y divertidas para ponerse en la piel del niño y practicar las nuevas herramientas.

Con Disciplina positiva, conseguimos niños con más y mejores habilidades sociales, más integrados en su familia y en los grupos en los que se desenvuelven y con más herramientas para tomar sus propias decisiones, minimizando las consecuencias negativas de las mismas.

En ISEP Clínic Granada estamos apostando por la Disciplina Positiva porque hemos comprobado que funciona, no solo con las familias, sino también con los educadores, y, en definitiva, con cualquier persona que se relacione con los niños. Si estás interesado, no dudes en contactarnos.